Asociación Cívica Mexicana Pro Plata A.C.
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Moneda de Plata para México

Estabilidad y orgullo nacional

Precio Onza Libertad Fuente: Banco Azteca, Institución de Banca Múltiple.
Venta $517.00 Recompra $467.00

¡Ah que mexicanos tan mañosos!
viernes, 7 de agosto de 1998
Francisco Helguera Ramírez

¡ Ah que mexicanos tan mañosos!

El metódico científico alemán, observaba a la mosca cautiva en una campana de cristal y anotaba:

"En libertad dentro de la campana, cuando doy una palmada, la mosca vuela rápidamente hasta que se tranquiliza y vuelve a posarse en la mesa",

Cuidadosamente, le quita las alas de un lado a la mosca, da una palmada, observa y anota:

"Sin las alas de un lado, cuando doy una palmada, la mosca no puede elevarse y gira rápidamente zumbando desesperada"

Procede a quitar la otras alas; observa y anota:

" Sin alas, cuando doy una palmada, la mosca corre desesperada por el perímetro de la campana"

Luego, le quita una pata y anota:

"Con cinco patas, la mosca corre un poco más lento cuando doy una palmada"

Y así va quitando patas y dando palmadas, hasta que solo queda una pata y anota:

"Con una sola pata, cuando doy la palmada la mosca trata de huir y gira al empujarse con su única pata"

Entonces le quita la última pata, da la consabida palmada y anota:

"Sin alas ni patas, la mosca se quedó sorda; no reaccionó a la palmada"

Al mexicano en la campana de cristal, le fueron quitando primero las alas, luego las patas una a una...Desapareció la moneda de plata y con ella la estabilidad; apareció el TLC, la importación de fructuosa que arruina los ingenios, las tasas de interés surrealistas, desaparecieron sus ahorros en el Infonavit, la banca se vendió a extranjeros; cada una de esas cosas fueron alas y patas arrancadas. Le arrancaron dos patas con las UDIS; devaluaciones sucesivas redujeron su capacidad de compra; otra pata.

Con las primeras palmadas, volamos asustados dentro de la campana de cristal, luego dimos vueltas inútilmente y en la medida en que nos iban quitando alas y patas, nuestra reacción se fue reduciendo.

Y entonces, con la última palmada, llegaron a la conclusión:

"Sin alas ni patas, el mexicano se volvió sordo y ya no reacciona a las palmadas; ya le entró a la cultura del no pago"

¿Quo vadis, domine?

La incertidumbre es el más cruel de los tormentos; la certeza de un desenlace, por malo que parezca, es menos malo que no saber que va a pasar.

Y ese es el problema, nadie parece saber a donde vamos; influyen en mucho, la ignorancia o la mala fe en el análisis y planteamiento de los problemas financieros del país.O la ignorancia y la mala fe.

Escuetamente, el FOBAPROA es, en esencia, un mecanismo para la defensa de los depositantes de los bancos. El problema es que a través de este mecanismo se absorbió cartera vencida de los bancos por un monto verdaderamente espeluznante. A cambio de esa cartera vencida, se entregaron pagares, que en la contabilidad de lo bancos substituyen a esta cartera. Simple. ¿Cuales eran las opciones?

A.- No hacer nada. Los bancos pronto serían incapaces de responder a sus acreedores y depositantes. Simplemente, se rompería la tradición mexicana de que nuestros bancos nunca quiebran.

Efectos: se los puede Ud. imaginar. Caos.

B.- Selectivamente, absorber la cartera de dudosa recuperación y dejarle a la banca la cartera rescatable.

Efectos: Impracticable. No había tiempo para discriminar y la labor de análisis hubiera sido larguísima y laboriosa, sin decir nada del costo. Hubiera sido igual que no hacer nada. Caos.

C.- Hacer lo que hicieron; atender al infartado con aspirinas y atolitos, léase Ades y otras hierbas y finalmente entrar a substituir la cartera con los pagarés.

Efectos: Se soslayó el problema de base, el alza inmoderada de las tasas de interés que hicieron impagables los créditos, que arruinaron a la clase media, que provocaron el colapso de innumerables industrias y comercios medianos y pequeños.

Lo que era en 1995 una crisis de liquidez, se volvió un problema de solvencia.

Sin embargo, una vez iniciado el apoyo del Fobaproa, resulta evidentemente menos malo que dejar que la banca quebrara.

Claro, había otras opciones que hubieran sido más eficientes. La más lógica, limitar la tasa de interés, cuidando que se mantuviera a niveles manejables.

Una clientela quebrada no es buena pagadora.

En los créditos al consumo, en tarjetas de crédito, vimos tasas del 150% y más aún. Lo más grave, sucedió en crédito hipotecario. La irracional copia y aplicación de sistemas y medidas del extranjero, con una lamentable falta de sensibilidad, produjo las UDIS, un crédito indexado para gente que no gana en UDIS...El resultado, la ruina de quienes reestructuraron en UDIS atendiendo la publicidad irresponsable que la misma autoridad promovió.

Y ahora, el problema es planteado por algunos políticos de una manera deshonesta. ¿Porqué digo esto? ¡ Porque aún cuando no fuera la única ni la mejor solución, fue el procedimiento correcto, porque la aplicación era necesaria!.

Los créditos irregularmente dados y los abusos no deben confundirse; deben sujetarse al proceso penal o civil que corresponda. Pero esto es ajeno en sí a la aplicación del Fobaproa.

En busca de ganancias políticas, revuelven la legitimidad del Fobaproa con la de algunos de los créditos. Confunden las cosas e involucran múltiples conceptos; la responsabilidad de quienes propiciaron las condiciones que llevaron a la crisis y la de quienes abusaron de su posición y de las circunstancias la mezclan con la indudable necesidad de rescatar al sistema financiero. Han politizado todo, prescindiendo de una serena, honrada discriminación para objetar y reclamar. Resolver el problema de fondo no exime de responsabilidad a quienes lo originaron. Ni tampoco se renunciaría a procesar y castigar a quienes resulten culpables. El problema de fondo es establecer en donde radicará el pasivo que es ineludible pagar. De una u otra manera, lo vamos a pagar todos.

Pero no se llaman las cosas por su nombre y no se toman las resoluciones.

La solución del problema es secundaria; lo que importa son las ganancias y las posiciones políticas. pregunta angustiada es:

¿A donde vamos? .

Vamos con el doctor...

Hace muchos años, con la compañía de Paco Miller, el extraordinario show man y ventrílocuo se presentaba un cómico, llamado Donato que hablaba con lentitud y pretendido retraso mental. Y en alguno de sus actos, aparecía platicando con un amigo, cuando llegaba corriendo un tercero y le decía, con agitación: ¡ Donato, Donato, ven a ver, tu mujer te engaña con otro !.

Donato salía corriendo del escenario con el chismoso, para regresar unos momentos después, caminando tranquilo y con una gran sonrisa en la cara; ¿que pasó, Donato, te engaña con otro tu mujer.? Y Donato respondía con alivio: ¡No es cierto, no me engaña con otro...es con el mismo!.

Todo parece ser cuestión de costumbre.

Hace no mucho tiempo, cuando a un funcionario se le mencionó que el peso había sufrido una depreciación considerable, respondió, como Donato:¡ No es así, es el deslizamiento normal...!

¿Normal...? ¡ Normal!...Va un pobre diablo enfermo con el doctor. Este lo examina y le dice:

¡ Tranquilícese mi amigo...tiene usted una sífilis normal!

Yo comprendo, es cuestión de costumbre...¿Se acostumbraría Usted a un sillón apolillado y a terminar en el suelo repentinamente ? ¿A una mesa que las termitas van convirtiendo en aserrín? ¿A no tener refrigerador y que los alimentos se descompongan continuamente ? ¿A vivir en una casa llena de goteras, rodeado de botes y cubetas para recoger el agua? ¿No? Entonces, ¿porque aceptar una moneda que se "desliza normalmente"...? ¡ Esto significa que se devalúa sistemáticamente!. ¿Aceptaría Usted una situación como la de la comedia de Donato? ¿No? ¿Porque aceptar entonces que nuestros ahorros estén denominados en un valor en perpetua depreciación?.¿ Será que nos parece normal una sífilis o una tuberculosis?.

Tranquilícese mi amigo, no lo engañan con otra devaluación...es la misma