Asociación Cívica Mexicana Pro Plata A.C.
Precio Onza Libertad Fuente: Banco Azteca, Institución de Banca Múltiple.
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Espantar las moscas con el 'Hoy No Circula'
Lunes, 11 Abril 2016
Hugo Salinas Price

Las flores atraen a las abejas. La carne en descomposición atrae a las moscas.
La creación de crédito falso - crédito que no nace de ahorro previo - atrae a las multitudes, porque tiene su contraparte: la creación de sumas correspondientes de dinero falso.

La gente se ve muy naturalmente atraída a donde se crea el crédito falso y el dinero falso, y deja los lugares donde escasea el crédito para hallar una manera más fácil de hacerse vivir. Todo es perfectamente natural.

Nos lamentamos del enorme tamaño de la Ciudad de México y del problema de la contaminación del ambiente, probablemente causada por el número excesivo de automóviles que circulan en la ciudad. ¿Cuántos de esos millones de automóviles circulan aquí, porque se otorgó crédito para que la población los adquiriera?

Quizá sería útil que algunos pensadores se percataran de la principal causa de la enormidad de nuestra ciudad: así como las flores atraen a las abejas, la gente va a donde se crea el crédito de la nada - la fuente inagotable del crecimiento del circulante monetario en el país.

Mientras siga abierta esa fuente que derrama chorros de dinero recién creado de la nada, seguirá creciendo la ciudad. Las moscas revolotean sobre un cadáver en descomposición, y de nada sirve intentar espantarlas; lo único que podríamos hacer, sería enterrar al muerto y desaparecer así, lo que atrae a las moscas; pero tal cosa implicaría un trastorno insoportable para la vida nacional.

Durante el Porfiriato, la mayor parte de la población de México vivía dispersa en pequeñas poblaciones y ciudades. Las actividades económicas predominantes eran la agricultura, la ganadería y la minería. La población de la Ciudad de México en 1910 era de 471,000 habitantes, o sea poco más de 3% del total de la población del país, de 15,160,000 habitantes.

En 1910 México no contaba con un sistema bancario unificado bajo la regencia de un Banco Central. El crédito que extendían los bancos se basaba en los depósitos de los ahorradores. Los bancos mal manejados quebraban.
No existía en 1910 una fuente inagotable de dinero nuevo, falso, creado como consecuencia de extender créditos no soportados por ahorro previo de la población. No había un incentivo artificial para el crecimiento de la Ciudad de México. La gente se quedaba en sus lugares de origen, trabajando para ganarse la vida. Prevalecía la estabilidad, porque no había sistema bancario nacional, controlado centralmente por un Banco Central.

Ahora nos alarma la contaminación de nuestra ciudad de México. Pero se nos dificulta identificar la causa de la contaminación: el atractivo irresistible para la gente, de trasladarse a donde se crea y se gasta dinero recién creado, que siempre va en aumento, imposible de frenar.

Queremos espantar las moscas con el "Hoy No Circula". Pero las moscas no se van, ni se irán. Existe y seguirá existiendo el atractivo irresistible para la gente, de trasladarse a donde se crea y se gasta el dinero recién creado de la nada. Esta circunstancia, este atractivo irresistible, se estableció hace décadas y sólo ahora, nos espanta la situación de contaminación que nos ahoga.

Sólo hay una alternativa efectiva: quien lo pueda hacer, que abandone la ciudad y busque un lugar menos poblado donde vivir. El daño a la Ciudad de México ya se hizo, y no tiene reparación. Esta es la verdad, y como tantas verdades, es imposible darle reconocimiento.