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Crónica cinematográfica
martes, 31 de marzo de 1998
Francisco Helguera Ramírez

Crónica cinematográfica

Los malditos Apaches

La película, un refrito, enésima versión de vaqueros contra indios. La escena, detrás de una carreta volcada, el Llanero Solitario dispara certeramente con su revolver al que nunca se le acaban las balas, sobre los apaches que galopando a su alrededor , los tienen rodeados. Mientras tanto, "Toro", sin ningún cargo de consciencia, también dispara sobre sus paisanos. Montones de apaches muertos...

Un pequeño niño, absorto, sigue las peripecias del héroe de la película; junto al niño, el abuelo, imperturbable, mira alternativamente a la pantalla y al niño. En el momento culminante de la aventura, se oyen los clarines "Tataraa...tarata, tararaaaaa" y llega al rescate la caballería. Los pequeñines en la sala lanzan gritos de jubilo...y el abuelo le tapa la boca al niño mientras le dice:

"Tu no te alegres, hijo, eres indio..."

Cada vez que a nuestro sistema financiero lo tienen rodeado los enemigos, que galopan aullando alrededor, aparece la caballería del Fondo Monetario Internacional con su toque de carga.

La caballería llega disparando dólares ... Una matazón impresionante... Una pequeña empresa muerde el polvo... Otra rueda con caballo y todo... Una transnacional degolla con su sable a una industria indígena...La bolsa de valores, que tiene balazos por enfrente y flechazos por la espalda yace sobre una loma, agonizando. Por supuesto, debemos abstenernos de lanzar gritos de júbilo cuando llega la caballería... somos los indios en ésta película.

En ambas películas, la del niño y la otra, el indio "bueno", Toro, como lo llaman en las versiones en español y "Tonto" como se llamaba en la versión original en ingles, dispara sin contemplaciones sobre sus hermanos de sangre, obteniendo la recompensa de ser considerado "uno de los nuestros" y lo que lo traten como igual la caballería y "El llanero solitario". Bueno...no exactamente como a un igual... casi.

Si la va a ver, nomás acuérdese de no aplaudirle a la caballería.

Función de estreno. "Titanic 94".

En nueva versión ampliada y actualizada. El argumento de ésta película trata de un enorme barco, lo último en tecnología, que lleva como pasajeros a la nación mexicana, con rumbo al Primer Mundo.

Se trata no solo de llevarlos, sino además, por el orgullo del capitán, en tiempo récord.

El barco alardea de sus comodidades; claro, para los pasajeros de primera clase. Suites de lujo, elegantes salones, discotecas (les repito, es versión ampliada y actualizada), Boutiques, joyerías, lavanderías (de ropa y de dinero), internet, comunicación con la bolsas de Nueva York, París, Londres, Zurich. Albercas, grandes restaurantes, bares...en fin, la gran vida.

En segunda clase, en vez de suites, camarotes modestos, comedores razonables, un saloncito de cine, en vez de Boutiques, Mac Donald´s , un super concesionado y en vez de internet, fax a la bolsa de valores de México...¡Ah... y una vidriera desde donde podían ver lo que hacen los de primera clase!.

En la cala del barco, los de tercera clase... cerca de las máquinas, con mucho calor y humo. Nada de Boutiques o Supermercados. Una tienda de Conasupo. Dormitorios comunes y la comida, acorde con lo demás... Una oficina de bonos del Ahorro Nacional, pero que no llegó a abrir. Ni modo, quien les manda ser de tercera clase.

La vida a bordo, según la clase en que van. Los de tercera clase, con una guitarra cantan canciones folklóricas en un rincón. Los de segunda clase, bailan con la música desquiciante de un equipo de sonido...En primera clase, una gran orquesta toca sin cesar ...Justamente el drama empieza cuando se celebra un gran baile a bordo. (en primera). En segunda andan metidos en su fiesta también y los de abajo, como no pueden dormir, se conforman con maldecir a los de arriba.

El capitán del barco, viejo lobo de mar, había sido advertido del peligro de tropezar con témpanos flotando a la deriva... pero había ignorado las advertencias.

-¡N´hombre! ¡Témpanos! ¡Que nos van a hacer! Si nos los topamos, agarramos hielo para los jaiboles...Síganle como van... a toda maquina.

En esto... ¡crash! . Contra un tempanote así, grandote. Y que se le desgarra el fondo al barco...y que empieza a hacer agua...¡Frenéticas carreras por todas las cubiertas ! ¡Que esto no se puede hundir! ¡Pos se está hundiendo...! Los de tercera le gritaban al capitán ¡Ya estamos con el agua al cuello!

Los de segunda clase rápidamente se subieron a la cubierta de primera clase, a ver que hacían...

Pronto fue obvio: la nave se iba a pique y se dio la orden de abandonar el barco.

Pero no había suficientes botes ni chalecos salvavidas para todos los pasajeros...Había que tomar una decisión y el Capitán ordenó:

¡Los políticos y los banqueros primero !

(Quien sabe como le hicieron, pero antes de la colisión, ya muchos habían abandonado el barco con todo y sus maletas ). Rebatiña por un lugar en los botes...Desgarrador, el ex-banquero que trata de salvar sus dólares y el neo-banquero que ahí mismo se los transa por medio de una off shore... Los pobres de tercera clase que no saben nadar y los feroces tiburones que a este le arrancan su casa, a aquel le quitan sus ahorros... La tripulación les avienta ADES y UDIS a los atribulados pasajeros de segunda y tercera clase que no alcanzaron salvavidas, pero los ADES no les llegan y las UDIS se hunden como plomo con todo y náufrago...Una verdadera catástrofe.

Tarde, llegó el auxilio, cuando ya sólo quedaban los que estaban en los botes, se habían ahogado casi todos los que estaban en el agua y el barco se hundía mientras la orquesta tocaba aquello de "Pero sigo siendo el Rey ...".

Al final, resulta que el barco que rescató a los sobrevivientes, "El Prestamista", cobró el rescate y además se perdieron un montón de maletas.

En la versión cinematográfica, se insinúa que el Capitán se hundió con su barco, pero lo que realmente sucedió, es que el Capitán se apropió de un bote salvavidas en cuanto empezó el naufragio, navegó rumbo al este y no paró hasta Irlanda.

Si la vuelven a pasar, no la vea a menos que sea masoquista.

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